Recientemente termine la telenovela estelar de 1989 La Casa al Final de la Calle, producción de Juan Osorio. Podría hablar del contraste entre la visión del productor en esas épocas comparándolo con ahora, pero prefiero irme hablar de aquí que captó mi atención aquí. Desconozco la intención del autor original pero a como la leí yo, es un estudio de cómo los hombres del entorno intelectual/artístico se comportan.
De acuerdo al final todo el club de Toby de César (Héctor Bonilla), Roberto (Luis Bayardo) y Victor (Luis Couturier), aceptan ser cómplices del crimen de Eva como “un acto de amor” hacia ella. A pesar de odiarse por rencillas relacionadas a la “difunta”.
César en particular es un pintor quien pretende revivir su carrera a partir de la muerte de su esposa quien en palabras más palabras menos lo mantenía. Lo cual acarreó ciertos odios y envidias de otros hombres en su entorno social. Ya sea porque por su rol de hombre es mal visto que la esposa le de todo, o porque Eva era el objeto de deseo de muchos por su peculiaridad de conservarse joven y bella a pesar de su edad. Pero también es visto como un modelo a seguir por parte de Braulio (Guillermo García Cantú), un vividor sin nada que ofrecer más que su juventud. En su grupo de amigos está Óscar, un pintor comunista quien desea que su amigo exprese su arte sin volverse comercial a pesar que este necesita dinero ya que no quiere usar el dinero de Eva, sobra decir que este hombre se la pasa maltratando a su esposa interpretada por Josefina Echanove.
Roberto y Victor simplemente pertenecen a la larga lista de hombres que se cruzaron en la vida de Eva. Quienes, debido a su fijación por ella cayeron en vicios, depresión o le cumplieron cualquier capricho de la mujer. Como Roberto es cirujano plástico este se encargaba de tratarla, Victor mientras tanto era su abogado.
Básicamente, el secreto consiste en que la empleada Alicia, quien cuidaba a Eva, decidió mostrarle un espejo para que se viera como es en la actualidad, esto provocó una pelea entre ambas donde se rompió el espejo y con los pedazos Eva mató a Alicia. Aprovechando la locura de esta, le hicieron creer que ella era Alicia y que Eva estaba muerta, así fingieron su muerte. La ocultaron en una casa lejos de la ciudad hasta que las nietas se fueran.
Pero lo que noté incluso con su final, que en primera instancia para contradecir lo que estoy por escribir, es que Eva no es el amor de nadie.
Todos estos hombres “aman” a una versión de Eva que ya no existe. Aman a la Eva joven, hermosa, que parece modelo de revistas europeas, que es envidiada por todas y se puede presumir como un trofeo. Ahora es una anciana enloquecida por conservar su juventud y belleza.
César menciona que quitó todos los espejos en la casa porque no quería que Eva viera su nueva realidad, pero la propia Leonor lo encara con la verdad. Esto no es sobre ella, es sobre él, quién no puede soportar que Eva ya no es ese trofeo para presumir y se avergüenza de que sea una anciana enloquecida a la que le entregó su juventud. César no es capaz de visualizar a su musa como lo que es, un ser humano.
Incluso en la escena donde se revela el secreto principal, Eva grita “Déjenme ver a Eva”
Lo cual es mucho más literal de lo que parece, puesto que como ya no hay espejos, ella no podía reconocerse como “joven y bella”, necesitaba sentir eso nuevamente.
César cae en la profunda locura al no poder soportar que sigue con una mujer que ya no es la sombra de lo que fue, por eso la zarandea horrible en la escena final.
Prácticamente todos los hombres funcionan de esa manera, una vez que las mujeres de sus vidas se alejan de esa idealización estos reaccionan de formas violentas.
Un ejemplo es Claudio (Eduardo Palomo) a pesar ser de los hombres más decentes de la novela, se hace de un concepto idealizado de Teresa: una chica que viene de un origen más privilegiado que él pero a la que puede educar de la vida bohemia en México, incluso su actitud caprichosa aunque le frustre es una buena razón para “corregirla”.
Esto se muere una vez que se da cuenta que tiene autonomía propia y decide tomar decisiones como desnudarse para una obra, hace su investigación del misterio de su casa, tener sentimientos por César, o inclusive tener relaciones sexuales con Bronski (José Alonso). Pero poco a poco aprende que aunque ella es joven y toma decisiones irracionales, es un espíritu libre que merece respeto.
El otro caso es el de Rafael (Alonso Echánove) quien se enamora de Leonor, Estos dos comienzan siendo amigos aunque él desde el principio le deja en claro que está interesado en ella. Leonor termina aceptando iniciar una relación aunque de quien se enamora es de César. Esto causa que Leonor no se muestre muy entusiasmada con la relación, al grado que Rafael se frustra pero no desea separarse de ella.
Su hermano interviene y lo regaña constantemente por rebajarse por una mujer que no le da la debida atención. Cuando estos se separan, no pasa mucho tiempo para que inicie una relación con Marina (Tina Romero), compañera de ambos de quien siempre ha estado enamorada de él. Rafael parece un hombre tranquilo, pero en el fondo busca una relación de su pareja muestre más interés que él, puesto que antes de esto siempre se mantuvo firme con Marina que estaba interesado en Leonor.
En las semanas finales practicantes todas las mujeres quedan libres. Esperanza tras tener un accidente automovilístico donde Braulio queda paralítico, es visitada por Roberto quien le pide una nueva oportunidad, ella le establece que para eso las cosas deben cambiar, ahí queda, se deja a interpretación si regresan o no. Rebeca (Margarita Gralia) también se libra de Braulio, quien siempre la maltrató.
En dicho accidente muere Sergio (Claudio Obregón) quien siempre fue un patán con su esposa Ligia (Maricarmen Vela), en una reunión con sus amigas en el velorio se siente aliviada pero dolida, finalmente fueron muchos años de matrimonio.
Teresa se queda con Claudio, ambos siguen con su rutina de mímica callejera y en el teatro bohemio. Bronski entiende que Teresa nunca va a ser para él y les da su “bendición”, no sin antes ofrecerles trabajo en su nueva obra.
Leonor ve que César sigue amando a Eva y la va a preferir por sobre todas las mujeres, lo cual la pone muy triste. Pero logra sanar de todo lo ocurrido, continúa con su carrera, soltera y en paz, Ellas deciden continuar con el secreto aunque no saben bien si lo hicieron por amor o por algún otro motivo.
Una novela altamente experimental, sobre todo por la edición tan cíclica en la segunda mitad. Muchas escenas se repiten con información adicional que honestamente termina confundiendo pero eran los ochentas, todavía en la etapa vanguardista de Televisa.
A pesar de ello la novela contó una atmósfera increíblemente recreada y bastante única dentro de todo el catálogo de la televisora. Junto con un elenco excelente y unos personajes bastante interesantes. Meritos sobretodo a Héctor Bonilla, Angélica Aragón, Leticia Calderón, Eduardo Palomo, José Alonso, Saby Kamalich y Guillermo García Cantú, Mientras que el personaje de Eva fue más una ilusión, incluso el hecho de que en ocasiones su voz fuera doblada por otras actrices le daba un aire místico, como que cada personaje tenía una visión acerca de ella, un acierto que varias actrices la interpretaran,
Claramente no es para todo público pero disfruté bastante de esta propuesta. Es una lastima que actualmente las novedades sean telenovelas de 20 capítulos y refritos mal hechos cuya única actualización sean las redes sociales.
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